Un reciente estudio destaca los beneficios del bilingüismo en niños con autismo, demostrando que hablar más de un idioma puede mejorar diversas habilidades cognitivas y sociales.
Los niños bilingües mostraron una mayor capacidad de inhibición, lo que les permitió evitar distracciones irrelevantes, y una mayor flexibilidad cognitiva, facilitando el cambio entre diferentes tareas. Además, este grupo de niños también presentó mejoras en la toma de perspectiva, es decir, en la habilidad para comprender puntos de vista ajenos, algo crucial para las habilidades sociales.